ANÁLISIS

DETRÁS DE LA NOTICIA: 1 de 4 mexicanos no tiene qué comer; revolución por hambre

Alfredo Martínez de Aguilar

* Un pueblo con hambre y sed físicas, y por tanto urgido de justicia social, no entiende de miedo a morir o finalmente lo pierde al entender que cada día muere lentamente por falta de alimentos.

* Pedimos a los jefes y oficiales del Ejército y de la Fuerza Aérea hicieran llegar nuestra gratitud al General Secretario, Salvador Cienfuegos Zepeda, por el combate al hambre y la desnutrición.

Oaxaca, Oax.- Las frías cifras estadísticas aportadas como datos duros por la Directora del Banco de Alimentos de Oaxaca (BAO), Dulce Aragón García, con motivo de la XVI Colecta Anual Casa por Casa “Alimenta 2018”, son verdaderamente dramáticas y peligrosas en el mundo y en México.

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LAS ELEGIDAS

Arturo Lona Reyes, Obispo de los pobres

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Escrito por Comunicado   
Lunes, 23 de Junio de 2014 12:41

Por Roberto López Rosado*

Hace unas semanas durante los recorridos que realizo comúnmente de  manera particular los fines de semana, particularmente por el Istmo oaxaqueño, tuve el gusto pero sobre todo el orgullo de entrevistarme con el Obispo Emérito de Tehuantepec, Arturo Lona Reyes.

A los 27 años, en 1952, fue ordenado sacerdote y en agosto de1971, consagrado Obispo de Tehuantepec por Paulo VI. Renunció a este cargo en 2001.Su vida la ha consagrado en favor de los desprotegidos, que le valió que en 2008 se le entregara el Premio Nacional de Derechos Humanos: "Don Sergio Méndez Arceo" como reconocimiento a toda una vida entregada en la defensa y promoción de los Derechos Humanos de los pobres e indígenas.

El Obispo Lona, junto con otros prelados como, desde luego, Don Sergio Méndez Arceo, Samuel Ruiz y Raúl Vera, son, diría cualquier mexicano, “una bendición de Dios” porque todos ellos levantaron como Hidalgo lo hizo con el estandarte de la Virgen de Guadalupe, el de la Teología de la Liberación,  movimiento que nace  de la reforma que supuso el Concilio Vaticano II. Esta teología presume un  cambio significativo en la manera de entender la labor pastoral de los sacerdotes en América latina.

Por abanderar esta corriente de pensamiento al interior de la Iglesia Católica mexicana, como también los planteamientos que surgieron de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM) primero en Medellín, Colombia y luego  Puebla, México,Arturo Lona ha sido víctima de diversos atentados contra su persona y descalificaciones por ser un personaje incómodo para el poder. Hubo presiones de distinta índole para que firmara su renuncia al gobierno de la diócesis de Tehuantepec. Sin embargo y por fortuna  no se dejó vencer, incluso por los grupos de poder al interior de la misma iglesia en México.

Hay quienes lo sitúan “a la izquierda del Padre”, como si respondiera a los mandatos de un partido político. No, se equivocan, el obispo Lona no milita en ningún partido. Sí es un militante distinguido de esa corriente que se llamó la “Iglesia de los Pobres”. A los pobres se debe, trabaja con ellos, está al pendiente de ellos, de sus indígenas a quienes aquí en Oaxaca un sistema político los ha tenido viviendo en la pobreza eterna. Y precisamente él ha sido un serio crítico de ese sistema político porque no sólo ha sido un censor  de los gobiernos del PRI, sino de los demás cuando se ha percatado que se actúa igual contra los pobres, cuando se actúa de manera injusta.

En 2006, hizo una fuerte crítica la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO)  por la manera que enfrentaba un conflicto en aquel entonces. Criticó la quema de autobuses, el bloqueo de calles y caminos. En 2006 participó en una mesa de mediación a favor de los maestros, con quienes no fue cómplice, los llamó a trabajar con vocación y "no por el cheque de cada quince días".

Al mismo tiempo que ha sabido ser un guía espiritual, de la fe, Arturo Lona Reyes, ha sabido ser un faro  orientador de la población a la que desde el poder se le manipula, se le miente. Hace tres años exactamente supo alertar a la población oaxaqueña cuando afirmó: “El partido derrotado no está con los brazos cruzados, está debajo del agua. El mar aparentemente está en paz, con olas pequeñas, pero la resaca, las olas internas son las que viene a provocar desastres. Hay resaca en la política".

Igual, ha sabido convocar al gobernador Gabino Cuéa quien le pidióponer especial atención sobre la economía del Estado y "no descuidar la auténtica educación" y velar en verdad por los más pobres para sacar a la entidad del rezago ancestral,al mismo tiempo, observador inteligente de la política nacional y local. Cuando apenas había arrancado el gobierno de coalición, observó que los políticos perdedores se le fueron encima a Cuéy, oportuno,declaró: "a veces son injustas las críticas a este gobernador que lleva sólo seis meses y ya está dando resultados. Está levantando él y sus colaboradores un retraso de más de 70 años. Tengamos paciencia", pidió.

Este hombre que ha caminado por nuestras tierras sigue siendo un hombre humilde que sigue oficiando misa para los pobres como cuando lo vi en Jaltepec de Candayoc, en la zona Mixe. Sigue ofreciendo consuelo y cariño a los pobres, a los indígenas, sigue trabajando por ellos y para ellos, pero al mismo tiempo en su homilía, pide a su grey  rechazar la mentira y la simulación. Aquella misa al aire libre, en la que pude participar, observé también el cariño, el amor que la gente del istmo tiene por su obispo, por su tata.

Arturo Lona Reyes es originario de Aguascalientes pero que podríamos decir que nació acá entre los pobres porque siempre ha estado aquí en Oaxaca, en las comunidades colindantes de Chiapas, donde la pobreza, el hambre, las enfermedades están también ahí.

El obispo, quien fuera presidente de la Comisión Episcopal de Indígenas en 1972 y fundador del Centro de Derechos Humanos Tepeyac de Tehuantepec es y ha sido una “bendición” porque como escribió Agustín Basave en una colaboración que tituló “Sicilia y los católicos de izquierda”, “hay valentía, nunca claudicación, pero la guía no es el odio sino la generosidad. Los mejores representantes de esa escuela son una suerte de misioneros de la esperanza. Tienen la fortaleza espiritual que les permite resistir todas las tentaciones, lo mismo la de la rendición que la de la venganza. Por eso no son cooptados por el poder ni por la ira”.Allí, desde luego incluye a Lona, a este padre, a este sacerdote a quien una istmeña, al término de aquella misa la oí implorar al cielo: “Que el Señor, su majestad lo bendiga, lo guarde y lo defienda”.

 

 

 

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