ANÁLISIS

Elba sepulta a Josefina

El presidente Calderón permaneció impávido, como si nada, a pesar de que en su cara la señora Gordillo lapidó a su candidata.

Ricardo Alemán

El oficio político suele ser multidisciplinario. Y una de las actividades paralelas al arte de la política —que de tanto en tanto reclama las manos del experto— es el oficio de sepulturero.

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Columnas Nacionales

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Escrito por Redacción   
Jueves, 09 de Febrero de 2012 08:27

TEMPLO MAYOR
F. Bartolomé
REFORMA

EN EL REPARTO que hizo la dirigencia nacional del PAN de los mejores lugares en las listas de candidatos plurinominales a una diputación federal, lo más interesante no fue quién ganó, sino quién quedó fuera.

 

EN LA SESIÓN del pasado martes se definieron los tres primeros lugares de las cinco circunscripciones electorales. O lo que es lo mismo: los 15 suertudotes que, desde hoy, ya tienen asegurada su curul.

POR EJEMPLO, para cerrarle el paso a la ex vicepresidenta Patricia Flores, los corderistas retiraron la candidatura de la ex secretaria de Energía, Georgina Kessel, y terminaron apoyando a una ilustre desconocida: Flor de María Pedraza.

TAMBIÉN borraron el nombre del convaleciente Alonso Lujambio quesque para llevarlo al Senado, con lo que le dejaron el camino libre a Max Cortázar. De esa forma el ex vocero presidencial se hizo de una diputación que a muchos albiazules forjados en "la brega de eternidades" los puso ecológicos... perdón, verdes del coraje.

 
 
 
POR CIERTO, todo indica que en la "operación cicatriz" nomás hay curitas y vendoletes para josefinistas y corderistas.

AL TERCERO en discordia, Santiago Creel, con su 6 por ciento de votos, no lo están incluyendo en ninguna negociación.

COSA DE VER, por ejemplo, que su coordinador de campaña, Humberto Aguilar, fue excluido de los primeros lugares de las listas pluris.

DE HECHO, de las 15 candidaturas definidas el martes en el CEN del PAN, ni una sola fue para Creel. ¡Ouch!

 
 
 
¿QUÉ TENDRÁ esa muchacha llamada Transparencia que causa palpitaciones a los gobernantes?

AL GRITO de "¡fuera máscaras!", en Los Pinos ya se decidió que intentarán poner a otro de los suyos en el seno del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública.

TAL Y COMO se había dicho, se trata de Ricardo Celis Aguilar Álvarez, consejero jurídico adjunto de la Presidencia de la República, al que no se le conoce mucho interés sobre el tema.

LA DECISIÓN tiene con el ojo cuadrado a los expertos en acceso a la información, pues dicen que se está tomando como rehén a la transparencia al ponerla en manos de funcionarios gubernamentales que, obviamente, lo que menos quieren es que se sepan las cosas.

 
 
 
SEGURAMENTE en el cuartel general de Enrique Peña Nieto andan inquietos y preocupados.

POR UN LADO Andrés Manuel López Obrador finalmente obtuvo el ansiado apoyo de Cuauhtémoc Cárdenas, quien le levantó la mano con toda su autoridad moral sobre la izquierda.

DEL LADO de los panistas el martes se dio la foto que nadie imaginaba: Josefina Vázquez Mota al lado de Felipe Calderón. Y ayer, la virtual candidata con Ernesto Cordero levantándole la mano.

¿Y A PEÑA quién le levanta la mano o le da el espaldarazo moral? Quizá podrían pedírselo a Humberto Moreira, si es que lo encuentran.

O TAL VEZ, previa negociación, el líder de lo que queda de la CTM, Joaquín Gamboa Pascoe, junto con el petrolero Carlos Romero Deschamps y el ferrocarrilero Víctor Flores.

OTRA OPCIÓN podría ser invitar a Ulises Ruiz, Mario Marín y Fidel Herrera a levantar en hombros a Peña.

INCLUSIVE, ya entrados en gastos, ¿por qué no echar mano de algunos valiosos activos tricolores como el ex presidente Luis Echeverría o algún ex gobernador de Tamaulipas... antes de que los pesquen? Vaya, nomás son propuestas, no se enojen.

 

Trascendió
MILENIO

Que nada bien cayó al gobernador de Chiapas, Juan Sabines, la designación de la ex priista María Elena Orantes como abanderada de las izquierdas a la gubernatura del estado, porque su gallo era Yassir Vázquez, alcalde con licencia de Tuxtla Gutiérrez.

Se dice que la decisión enfrentó al mandatario estatal no sólo con los dirigentes del PRD y Manuel Camacho Solís, sino con el propio Andrés Manuel López Obrador.

Justo cuando si de algo presumen las izquierdas es de unidad y amor por todos lados…

Que las cuentas pendientes entre Josefina Vázquez Mota y Elba Esther Gordillo parecen no haber tenido nunca un borrón y cuenta nueva tras el paso de la panista como titular de Educación Pública.

Tanto que ahora el Partido Nueva Alianza, encabezado por Luis Castro y con Mónica Arriola, hija de la lideresa sindical, como segunda de a bordo, ya urde candidatear a la Presidencia a una mujer, para dividir, se dice, el voto con exclusiva motivación de género.

Ya descartadas Rosario Robles y Alejandra Barrales, ¿en quién estará pensando la maestra?

Que, por cierto, aunque hoy inicia su “gira del agradecimiento” en León, Guanajuato, Josefina Vázquez Mota ya tiene puesta la mirada en lo que será la campaña presidencial.

Su recorrido por el país comenzará en el norte, el 30 de marzo en Chihuahua y Baja California.

Que ayer en el equipo de campaña de Enrique Peña Nieto hubo una reunión para definir estrategias una vez que Vázquez Mota quedó electa como precandidata única por el Partido Acción Nacional.

El acto en el CEN del partido marcó algunas pautas a seguir en los días de campaña por venir, que ya habían sido discutidas con el candidato unas horas antes, en Baja California.

Que mientras Alonso Lujambio se recupera gradualmente del cáncer en Estados Unidos y se mantiene bajo observación por parte del personal médico de ese país, en México dan por hecho que su relevo al frente de la Secretaría de Educación Pública saldrá de los descartados para puestos de elección popular como un “premio de consolación”.

Hay varios que ya se apuntaron...

 


Frentes Políticos
EXCELSIOR

I. No lo olviden. La fórmula ya funcionó y la repetirán. De un momento a otro, en el albiazul la estrategia será la descalificación. Peña Nieto es un peligro para México. ¿Le suena? Así es como el PAN piensa acabar con el enemigo político. A estas conjeturas llega el líder del tricolor, Pedro Joaquín Coldwell. “La señora Vázquez Mota representa más de lo mismo. No lo plantearía como un problema de género, sino de lo que representa: la continuidad de las políticas del actual gobierno, que han llevado al país a una gravísima crisis”. Las cuentas, dice, no están a favor de Acción Nacional.

II. Cumplidor. Al final, Andrés Manuel López Obrador impuso a su propuesta, la senadora María Elena Orantes López, a quien prometió volver candidata a gobernadora por Chiapas si cambiaba de partido. Se acataron las órdenes de AMLO y ni las manos le dejaron meter al gobernador Juan Sabines. La coalición Movimiento Progresista formalizó a la ex priista, según lo anunciaron los dirigentes nacionales del PRD, Jesús  Zambrano; del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, así como Luis Walton, de Movimiento Ciudadano. Juran que con ella tienen el triunfo asegurado.

III. El candidato único del PRI, Enrique Peña Nieto, visitó Tijuana. Grabó un spot de propaganda en el cañón Zapata, con alusión a los migrantes. Dijo que, de ser elegido Presidente de la República, asumirá un compromiso específico con ese tema, el de cómo darle atención a los mexicanos que deciden correr el riesgo. Peña Nieto, que también estuvo en Mexicali, se reunió con autoridades locales. Y, absolutamente en privado, con Jorge Hank, un político, digamos, de tradición. De esos que pesan mucho cuando un candidato añora los votos.

IV. El gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, entregó su último Informe de Gobierno al Congreso estatal. En otras palabras, dio cuenta de la calamidad en la que sumió al estado. Nunca como ahora al nombre de Michoacán se le relacionó con el crimen organizado y el narcotráfico. No en vano el premio de periodismo Rey de España correspondió a un retrato de cómo se mueve el narco en Michoacán. Godoy dará un mensaje, por el cierre de su periodo gubernamental, ante colaboradores y simpatizantes y el 16 de febrero volverá al Senado de la República.

V. La hora del saltamontes. Todavía no quedan claras las cuentas que dejó su administración y ya tiene nuevo partido. La dirigencia de Acción Nacional postulará al ex gobernador perredista Zeferino Torreblanca a un cargo de elección popular, como senador o aspirante a edil de Acapulco. “Otro gallo le va a cantar al panismo en Guerrero”, afirmó el líder estatal, Daniel Alvarado, quien dice contar con sondeos en los que Torreblanca es plenamente aceptado por las bases. Ángel Heladio Aguirre Rivero, el actual gobernador, va contra él.

VI. La familia feliz, a salto de mata. Medio gabinete del góber precioso, Mario Marín, está en fuga. Los excesos en su gobierno, cuyo sello fue el nepotismo, cobran factura. La mitad de esos funcionarios andan fugados y la otra mitad empaca maletas. La Interpol publicó en su página en internet la ficha de búsqueda de Javier García Ramírez, ex secretario de Obras Públicas de la entidad y compadre del ex mandatario, acusado de enriquecimiento ilícito. Tiene una fortuna valuada en 23 millones de pesos, según cálculos conservadores, producto de sus buenos oficios como comisionista.

 

Violencia: Calderón y AMLO piensan igual
El asalto a la razón
Carlos Marín
MILENIO

Andrés Manuel López Obrador ofrece “sacar de las calles al Ejército en seis meses”.

En el mismo lapso (se infiere) haría “que estén al frente de los cuerpos policiacos personas incorruptibles y con capacidad (el gobierno federal) para profesionalizarlos”.

Aunque no lo dice, su esrtategia es idéntica a la que llevó a Felipe Calderón a sacar las tropas: enfrentar a los narcoviolentos que se impusieron a las policías estatales y municipales.

Lo de contar con corporaciones confiables es otra feliz coincidencia con quien llamaba el espurio.

Pero su electorera oferta entraña una ecuación paradójica: si Calderón lleva casi seis años para que se cuente con 35 mil policías federales más bien que mal capacitados y faltan aún 400 mil por hacerlos confiables en todo el país, ¿cómo le hará López Obrador para completar todos los que hacen falta y poder entonces ordenar la vuelta de los soldados a sus cuarteles en tan sólo seis meses?

Sólo haciendo aparecer nuevos policías como Jesús multiplicó panes y peces.

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El panzazo de Carlos Loret y Juan Carlos Rulfo
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva
MILENIO

Pensé que se trataría de una cómoda denuncia sobre nuestras miserias educativas, otro recuento de nuestros rezagos plagado de clichés. Qué inspirador es ver que no ha sido así, que De panzazo es un trabajo intelectualmente ambicioso. Provocador y propositivo.

Tres años tomó concretar este documental de Mexicanos Primero, dirigido por Juan Carlos Rulfo y codirigido por Carlos Loret de Mola. No me detengo en la espléndida narrativa visual y discursiva, ni en las pequeñas joyas que van salpicando los 80 minutos (videos de los alumnos, testimonios, el diálogo de Loret con la maestra Elba Esther, en fin), sino en la forma en que se desarrollan los dos ejes esenciales: la educación en México está muy mal y la solución del problema no pasa por inyectar más dinero.

En vez de regodearse en los pésimos rankings internacionales, o en que ocho de cada diez alumnos de secundaria no saben multiplicar, Rulfo y Loret apuntan el proyector a un eje triangular corresponsable del drama: autoridades, maestros, padres de familia.

La provocación estriba en afirmar que sí hay una salida y que la linterna para cruzar el largo túnel es repetir que sí vale la pena seguir yendo a la escuela cada mañana, que sí es cierto que con una mejor educación te va a ir mejor en la vida. La provocación es la suma del sí.

Alumnos, maestros, padres de familia y autoridades salen del documental con una misión posible: no es cuestión de buenas intenciones, sino de una nueva lógica y un nuevo espíritu: una revolución moldeada por millones de pequeños esfuerzos cotidianos que demuela rápida, pero cuidadosamente, el ruinoso orden de las cosas.

De panzazo se estrena el viernes 24 en 200 salas de Cinépolis. Suerte.

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¿Y el periodo de silencio?
En Privado
Joaquín López-Dóriga
MILENIO

No se puede circular por la vida
mirando por el retrovisor. Florestán

El calendario electoral marca que el miércoles termina el periodo de precampañas que arrancó el 18 de diciembre, e inicia la intercampaña: 45 días de silencio para partidos y candidatos hasta el 30 de marzo, cuando arranquen las campañas presidenciales.

De acuerdo con la ley, durante ese mes y medio la publicidad, 224 mil spots diarios, será exclusivamente de la autoridad electoral.

Lo que no está previsto es qué van a hacer durante esos 45 días los aún precandidatos en los que no están previstas apariciones públicas, giras, reuniones, mítines, porque legalmente aún no son candidatos, estatus que será aprobado hasta el 29 de marzo, la víspera del inicio de las campañas.

Estamos a cinco días del inicio de ese periodo de silencio y ni candidatos ni partidos ni medios, y creo que ni la autoridad electoral, que es lo más grave, saben qué hacer y cuáles serán las reglas del juego.

Lo digo por la interpretación que el IFE hizo de las precampañas, que por ley eran sólo para los partidos que tuvieran precandidatos y no para los de candidato único, como el PRI-Verde y el Movimiento Progresista.

Esa autoridad electoral decidió que los precandidatos únicos, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, podían hacer precampaña.

Ahora que el PAN ya tiene precandidata única, Josefina Vázquez Mota, ésta seguirá, como ellos, hasta el 15 de febrero.

Pero la gran duda es ¿qué van a hacer partidos y sus precandidatos del 15 de febrero al 30 de marzo, que arrancan formalmente las campañas presidenciales?

Y los medios ¿cómo podremos informar de sus actividades sin violar el silencio impuesto en esos días por la ley electoral?

Pues igual en el IFE crean un comité especial, como el que hicieron para los debates, y que por allí de finales de marzo, cuando inicien formalmente las campañas, decidan qué se tenía que haber hecho durante el periodo de silencio.

Retales

1. CONSULTAS. Me confirman que se han llevado a cabo acercamientos con el doctor José Ángel Córdova Villalobos sobre su posible candidatura a Guanajuato, pero por el PRI. Falta que responda,

2. FLORES. Patricia Flores, la poderosa ex jefa de la Oficina de la Presidencia de la República y actualmente del equipo de Josefina Vázquez Mota, fue eliminada de las listas de candidatos plurinominales del PAN a la Cámara de Diputados, y

3. CICATRICES. Vázquez Mota activó su operación cicatriz desayunando con Ernesto Cordero, reuniéndose con Santiago Creel, ayer, y comiendo, el martes, con el presidente Felipe Calderón. Por su parte, Roberto Gil comió con Juan Ignacio Zavala, que en la campaña fueron los rudos.

Nos vemos mañana, pero en privado.

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¿Quién le teme a Josefina?

Tanto para la señora Vázquez Mota como para el señor López Obrador el candidato a vencer se llama Enrique Peña Nieto

Ricardo Alemán
EXCELSIOR

En su primer mensaje como virtual candidata presidencial del PAN, la señora Josefina Vázquez Mota marcó la pauta de lo que será su periplo para alcanzar Los Pinos: “El candidato a vencer es Enrique Peña Nieto”, dijo.

Y, en efecto, tanto el sentido común como el manual de competencia y la lógica político-electoral indican que la candidata del PAN buscará —a toda costa— alejarse del tercer lugar —para dejar rezagado al abanderado de las izquierdas— con el fin de polarizar la contienda sólo entre los aspirantes del PRI y el PAN. ¿Y por qué buscar la polarización con el puntero?

Porque si el PAN y su candidata presidencial consiguen que la pelea por Los Pinos se focalice sólo entre dos, entonces la señora Vázquez Mota se podría convertir en un atractivo imán para el llamado voto útil: los indecisos y, en especial, todos aquellos que le darán a su voto un fuerte sentido antipriista.

Sin embargo, para tratar de entender el fenómeno, primero debemos recordar que en las más recientes encuestas —previas a la elección interna del PAN— el candidato Peña Nieto mostraba una tendencia de aceptación superior a 40% de las preferencias, mientras que la señora Vázquez Mota rebasaba 20%, en tanto que Andrés Manuel López Obrador bordeaba 17 por ciento. Todo ello con un porcentaje de indecisos que era de entre 22 y 25 por ciento. ¿Qué quiere decir todo lo anterior?

En efecto, que tanto para la señora Vázquez Mota como para el señor López Obrador el candidato a vencer se llama Enrique Peña Nieto. Pero la diferencia entre la candidata del PAN y el aspirante de las izquierdas es que Josefina prácticamente no tiene negativos —bueno, es tal su aceptación que para no pocos electores no es la heredera de Felipe Calderón—, mientras que AMLO tiene más votos negativos que positivos.

En otras palabras, que la señora Vázquez Mota se podría convertir en la única alternativa posible de quienes no quieren el regreso del PRI, de los que nunca votarían por López Obrador y, en el extremo, de aquellos que no están a gusto con el gobierno de Calderón, y que ven a la dos veces secretaria de Estado como una cara distinta y nada vinculada con el calderonismo.

Pero a todo lo anterior habría que sumarle el poderoso factor de género. ¿De qué estamos hablando? Precisamente de lo que ya algunos especialistas en imagen llaman “el fenómeno Josefina”. ¿Y qué es eso? Poca cosa, que a partir de su triunfo en la interna del PAN, del revés que le habría propinado al presidente Calderón, y a la fuerza que mostró al enfrentarse a todo el aparato de los calderonistas, la señora Vázquez Mota ya brilla con luz propia.

Es decir, que sea por la novedad, la curiosidad, porque no pocos electores potenciales la ven lejana a Calderón, si no como aquella mujer que derrotó a Calderón y que fue víctima de las perversidades de la política, la señora Vázquez Mota ya empieza a mover conciencias. Y falta que un sector fundamental de electores —el de las mujeres, que representa más de 50% de ellos— le dé a la candidata de Acción Nacional el beneficio de la duda y que —junto con ella— celebren el empoderamiento de las mujeres en México.

En realidad, la victoria de Josefina Vázquez Mota —en las internas del PAN— es la peor noticia que pudieron haber tenido los candidatos del PRI y de las izquierdas. ¿Por qué? Por eso, porque reúne cualidades que la hacen competitiva, atractiva para el electorado; que la convierten en alternativa, en la novedad y la esperanza de un electorado que cada vez da mayores muestras de hartazgo de la política y de los políticos.

Y es que, en muchos sentidos, la candidatura presidencial de Josefina Vázquez Mota es una vuelta más a la rueda de la alternancia en el poder en México: es una nueva modalidad de alternancia, la alternancia de género. Y, para no pocos electores, la candidatura de Vázquez Mota podría ser una nueva oportunidad para confiar en la política, la democracia y la alternancia en el poder.

Una mujer en el más alto cargo de elección popular y en la posición de poder más elevada sería mucho más que una novedad; para muchos electores potenciales podría ser como una nueva oportunidad a la alicaída democracia electoral mexicana.

Por lo pronto, el colmilludo Marcelo Ebrard le recomendó a López Obrador “modificar su estrategia” frente a la nominación de Vázquez Mota como candidata presidencial del PAN, en tanto que Enrique Peña dijo que el enemigo a vencer no es él y menos el PRI, sino los flagelos del crimen, la violencia y el desempleo.

                Twitter:
                @RicardoAlemanMx


Cuauhtémoc, López y la orquesta del Titanic
Si Andrés Manuel López Obrador no crece significativamente de aquí a abril, su campaña estará condenada.
Jorge Fernández Menéndez
EXCELSIOR

Para Andrés Manuel López Obrador es un triunfo lo de que Cuauhtémoc Cárdenas le haya levantado la mano y lo haya reconocido como su candidato para la elección presidencial. Nadie puede saber con exactitud cuántos, pero el que López Obrador haya alejado a Cárdenas de su campaña en 2006, le tiene que haber costado votos, y cuando se pierde una elección por apenas 300 mil, todos los sufragios despreciados se vuelven retrospectivamente muy valiosos. Para Cuauhtémoc Cárdenas es un triunfo el que López Obrador, seis años después, haya ido a recibir la propuesta de programa que, en su momento, en la anterior campaña presidencial, había despreciado, lo que había motivado que se alejara Cuauhtémoc Cárdenas de esa campaña.

La jornada del martes, en la que participaron también Marcelo Ebrard y los líderes de Nueva Izquierda, tendría que ser interpretada como una jornada de ganar-ganar para el perredismo… y sin embargo algo no terminó de cuajar en la reconciliación entre López Obrador y el cardenismo. Hasta hace unas pocas semanas, el que Cárdenas encabezara la lista de senadores plurinominales del PRD era mucho más que una posibilidad y así lo escribimos en este espacio. Pero algo ocurrió que hacia fines de la semana pasada Cárdenas decidió que no iría en esa lista, que no aceptaría la propuesta.

Hay varias razones para que el acercamiento de Cárdenas con López Obrador no haya sido tan pronunciado como se preveía, para que Cárdenas no aparezca, por lo menos con la situación que guardan hoy las relaciones internas, en esa lista. Primero la configuración de las mismas: las posiciones se distribuirán entre el PRD, el PT, Morena y Movimiento Ciudadano, y dejan al perredismo con poco espacio en las mismas y muchas de esas posiciones ya están comprometidas para lopezobradoristas, algunos de los cuales, como toda la corriente de René Bejarano, tienen profundas diferencias con Cárdenas. Si eso ocurre en las plurinominales, será más radical el recorte en las de mayoría, ya que el PRD, o mejor dicho, la coalición, tiene muy pocas entidades en las que podría terminar primera o segunda, como para obtener senadores. Segundo, en relación con lo anterior, y considerando una elección en la que en el mejor de los escenarios posibles, López Obrador y la coalición de izquierda se vayan a tercios con el PRI y el PAN, los espacios plurinominales serán relativamente pocos y, divididos por tres (por cada uno de los integrantes de la coalición), serían menos aún. Tercero, Cárdenas percibió que no tendría un acompañamiento adecuado en ese espacio, no podría tener un equipo básico de senadores suyos que lo acompañaran, y que la mayoría de los que estarían en la bancada perredista de la Cámara alta responderían a otros intereses, ya sea de López Obrador o de otras corrientes internas. Y no sería imaginable un Cuauhtémoc Cárdenas en el Senado que no fuera, por lo menos, líder de su bancada con control real sobre ésta. Y, cuarto, Cárdenas también debe haber comprobado que las divergencias internas entre los suyos y López Obrador siguen siendo profundas en términos programáticos.

Sigo pensando que, de todas formas, Cárdenas hizo (como lo viene haciendo también Marcelo Ebrard) una inversión a futuro. Hoy los números no favorecen a un López Obrador que está abandonando gradualmente el discurso de paz y amor (que no le funcionó), para regresar a lo suyo, el discurso de confrontación, con miras a no quedarse atrás en unos comicios que podrían tornarse en una competencia Peña Nieto-Josefina. Por supuesto que todo puede ocurrir, pero si López Obrador no crece significativamente de aquí a abril, su campaña estará condenada.

En ese contexto, Cárdenas (como también Ebrard) se ve en la obligación política de acompañar a López Obrador, pero al mismo tiempo de ir apostando por el futuro del perredismo. Y en ese futuro se perciben dos nombres: el de Marcelo Ebrard y el de Lázaro Cárdenas, el ex gobernador de Michoacán, hijo de Cuauhtémoc y que en estos años ha optado por irse a estudiar y trabajar a Estados Unidos, de donde regresará casualmente para fines de julio próximo, con una red de contactos construidos a lo largo de los últimos años. Para que ese futuro exista, hoy todos tienen que estar en el barco de López Obrador, pero todos son conscientes de que no quieren, ni tampoco se les permitirá, ser copilotos. El capitán del barco es Andrés Manuel: él lo llevará a buen puerto o será el responsable del naufragio. Los demás sólo son pasajeros o, parafraseando el título del nuevo disco de Serrat y Sabina, serán como la orquesta del Titanic, como esos músicos que siguen tocando mientras el barco se hunde.

 

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